Texto con palabras acabadas en -bre

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19 Respuestas a “Texto con palabras acabadas en -bre

  1. EVOLUCIÓN.

    Aquel pobre hombre, sin nombre, lúgubre, lleno de pesadumbre, aunque había sido célebre entre sus amigos por su carisma y sencillez, su nombre iba de boca en boca alabado por todos, de costumbre y raigambre bien definidas. Pero de repente parece que todo le da la espalda, llamando a mas de un timbre y ninguna puerta se le abre. Optando por irse a vivir al campo a una casita vieja donde un día habitaron sus familiares. Estaba al pie de una montaña rodeada por hermosos campos, y aunque muy rústica y con falta de arreglo, con un poco de esfuerzo podía tener todo lo que necesitaba.
    La techumbre estaba en mal estado y con goteras por todas partes, olía a podredumbre, al abrir los grifos, las tuberías de cobre llenas de herrumbre y aire, tenían un sonido como ráfagas de artillería, el agua era salobre, insalubre.
    En un rincón había una silla arreglada con alambre, no tenía otra. Para dormir lo hacía en una especie de pesebre, era un colchón de paja bastante incómodo, sobre todo cuando le dio la fiebre y el calambre que le recorría todo el cuerpo con terribles espasmos, aliviándose con infusiones de jengibre.
    No pasaba hambre, se alimentaba de legumbre, fiambre y alguna que otra liebre que cazaba con una escopeta que tenía de sus antepasados, de buen calibre. También tomaba miel de un panal que había en un árbol no lejos de la casa y que estaba siempre rodeado por un enjambre de abejas.
    De noche encendía la lumbre y se calentaba con ella mientras pasaba horas repasando su historia, las vicisitudes por las que había tenido que pasar y los oficios que había ejercido. Fue un orfebre renombrado, de sus manos salían autenticas maravillas que vendía a buen precio, pero igual que ganaba gastaba. Ahora se dedicaba a hacer adornos y manualidades con mimbre y con lo que le daban por esos trabajos se mantenía.
    Por Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre siempre recordaba las palabras de un amigo que le decía “Mi hermano no zozobre, aproveche la tierra y labre, siembre y vislumbre otro porvenir mejor que le alumbre sus días”. Y así lo hizo, trayéndole tanta satisfacción y felicidad, que despojándose de todo lo negativo que había enturbiado su vida un día subió, como si estuviera iluminado, hasta lo mas alto de la cumbre gritando a pleno pulmón. ¡¡Soy libre!!.

  2. Emilia Rodriguez Fajardo

    Sobre Galicia.
    Hoy voy a hablar sobre un viaje que hice a Galicia hace unos años. Fue en las afueras de Lubre, un pueblo de Lugo, más que nada por cambiar de aire, por conocer otras costumbres.Yo la verdad no quería ir, para mi Galicia me sonaba a lúgubre, a triste,a nostalgias, tierra de hambre, de mujeres y hombres pobres, donde nunca salía el sol, donde siempre llovía, donde todo era oscuridad…no quise ir en Septiembre ni Octubre, lo hice en Primavera y tengo que reconocer que fue la experiencia más hermosa que pude tener.
    La casa no tenía apenas comodidades, pero era maravilloso ver cómo personas que vivían tan lejos de la ciudad fueran tan educados, atentos y sabios, lo vislumbré al instante, sabios dentro de su naturalidad.A todo le daban utilidad, no había desperdicios, no tiraban nada y lo mejor era lo maravilloso que todo resultaba después de lo aprovechado.
    Tenían un hórreo donde guardaban el grano, las legumbres y también la matanza para el año y la cubrían con un mimbre que nacía a la orilla de un arroyuelo que pasaba por la casa. No había timbre, las puertas estaban siempre abiertas y en su porche bajo la techumbre, el abuelo tejía con estambre las figuras que el más fino orfebre sería incapaz de hacer, mientras un suave sol le cubría su tostada piel, y cuando este se ocultaba en las cumbres, en la casa, a la luz de la lumbre seguía incansable su tarea, después de llenar el pesebre de frescas pajas para el ganado. La abuela daba de comer a las gallinas y cogía los huevos más gordos para hacer los dulces más ricos con la leche que ordeñaba de las llenas ubres de las vacas del corral, todo idílico. Sus hijos, los caseros que nos arrendaron la casa cuando volvían del campo,nos enseñaban las madrigueras de conejos,zorros y liebres y luego sentados bajo una hermosa parra los hombres tomaban vino con un porrón y ricos fiambres caseros…y yo, en aquel raigambre de verde paz me sentía libre y dichosa.
    No recuerdo reír, cantar, ni ser tan feliz en toda mi vida, no tuve fiebre ni calambres en las piernas,comí de todo pues decían que tenía color de cobre, que mis piernas parecían de alambre que estaba flaca y reían con todo lo que yo les decía,¡vamos, yo graciosa…ja!.
    No saben cómo me costó volver a casa y a pesar que ya no están todos los que estábamos, sueño con un día volver….quién sabe si un día lo haré.

  3. María Domínguez

    Un pobre hombre vivía en un lugar insalubre lleno de podredumbre se llevaba todo el día en el sillón de mimbre sentado en la lumbre de la chimenea con una aspecto fúnebre y con algo de fiebre. Con pesadumbre pensaba en el hambre que tenía y se acordaba de la liebre que cazó cierto día y el buen guiso que hizo. Hoy sólo tiene legumbre por la mañana legumbre por la tarde y a veces algo de fiambre. Como era el mes de noviembre no podía salir a dar un paseo por el frio ya que le daba calambre en una pierna así que no abre ni la puerta de su pobre techumbre pero a pesar de todo le gustaba estar solo y colocó en la entrada de su humilde morada un cartel que decía: “soy pobre pero libre”.

  4. Marisa Lopez

    El caserío se llama Cantarrana, y es de un pintor celebre de costumbres rurales, la techumbre de la casa son de tejas rojas, y un torreón con un ventanal que abre hacia el sur, y se divisa la cumbre más alta del entorno, por la ladera pasa un rio con aguas un poco salobres y como es insalubre, no se puede beber, las cercas son de alambre y están electrificadas, por lo tanto dan calambre, y evitan que se escapen las vacas que con sus grandes ubres pastan por allí. En septiembre cuando llega la familia, sacan los sillones de mimbre al porche, y se aprecia un enjambre de niños que con bocadillo de fiambre en la mano corretean libres y sin pesadumbre de deberes ni colegio. En noviembre y diciembre solo un hombre un tanto fúnebre es el que se ve por allí, será el casero.

  5. Marisa Lopez

    Feliz verano a todas, que cojais fuerza mental y fisica, y que volvais de las vacaciones con ganas de trabajar ¡Y no de tanto charlar! BESITOS

  6. Gracias Marisa!!!!!!!! igual te deseo a ti y a todas las compañeras,¡¡¡¡¡Y A LAS “PROFES”!!!!!!! mucha fuerza y salud. Besos y abrazos.
    Estoy en Tenerife,¡con un fresquito!

  7. Manoli R.

    Un hombre vivía en una choza con la techumbre de mimbre, que se sujetaban con un alambre de cobre a los palos, donde el herrumbre hacía que fuera insalubre.
    Sobre un destartalado pesebre vislumbré alguna legumbre, que en un cazo estaba sobre una lumbre, que apenas veía pues no tenía un candil que lo alumbre.
    Hacía años que un octubre se quedo sin trabajo, él había sido un orfebre celebre, de costumbre libre que estaba en la cumbre y cuando se vestía con el traje de estambre, abre todos los timbre y como un enjambre muchos conocidos le rondaban a ver que podían sacar de la ubre.
    Pero un día a causa de una fiebre que lo lleno de calambre, su vida se volvió lúgubre y lleno de pesadumbre, su animo retorno a fúnebre y ni el jengibre le llenaba, huyo al campo pero se moría de hambre y pensó cazar liebre o buscar una azada de gran calibre que labre y siembre, pero la tierra era salubre y no supo enfrentarse a su suerte.

  8. á

    Era un pueblo de la vieja Andalucia, rodeado de cumbre, en el que cada vez había menos habitantes, como en tantos otros había entrado la fiebre de marcharse a la ciudad.
    Sobre algunas casas al mirarlas, te entraba pesadumbre porque se notaba su abandono, las rejas de ventanas y balcones se las comían el herrumbre, algunos techos más que techos eran techumbres y los campos qué pena, esas tierras sin hombres que las labren y las siembren y las encumbren de belleza con sus verduras u hortalizas.
    Solo se veían alguna liebre corriendo libre, saltando los alambres que delimitaban unas fincas de otras.
    Pero todo en ese pueblo no era lúgubre todavía quedaban hombres que ayudados por sus mujeres e hijos que no haíian querido dejar su pueblo,luchaban porque todo saliera adelante y que retomara el renombre que siempre tuvo.
    Por eso todos los vecinos, con su alcalde al frente de ellos, habían decidido, que las fiestas patronales que eran el 8 de septiembre fueran especiales.
    Con tal motivo, se apuntaron a la moda de las redes sociales, querían que su pueblo volviera a ser célebre por sus fiestas y costumbres como siempre y colgaron en su web toda la información sobre sus fiestas incluyendo fotos de los rincones más bellos del pueblo y el recorrido que haría su patrona la Virgen del Camino. El alcalde propuso, que se hiciera concurso de baile y de carrera de saco, y que el día de la clausura de las fiestas,se hiciera una gran paella en la plaza del pueblo. Las fiestas fueron todo un éxito, sobre el pueblo cayeron muchos visitantes de zonas cercanas y algunos de zonas bastantes más apartadas,algunos de ellos seguro que el año siguiente recordarían el nombre del pueblo y sus fiestas.
    Meli Oyola

  9. Tere

    Estaba en casa aburrida porque no tenía clase, de pronto me entró hambre, abrí el frigorífico y cogí un poco de fiambre, me preparé un bocadillo. Llamaron al timbre, abrí la puerta y me encontré un hombre con un sobre en la mano el cual me entregó. Cuando cerré la puerta y empecé a leer, sentí pesadumbre pues no conocía a la persona que me lo enviaba, pero al leerla pude saber que se trataba de un famoso Orfebre, me mandaba la dirección de su taller.
    Me puse unos pantalones y botines decidí salir en busca de la dirección que me enviaba. Empecé a preguntar con las personas que se cruzaban conmigo, pero nadie me daban pistas, hasta que por fin encontré un señor que la sabía, me indicó que estaba un poco lejos, tenía que subir a la cumbre que se veía a lo lejos. Me puse a ello con todo mi afán pero de repente me dio un calambre en una pierna me di refriegas en el gemelo, no se me quitaba.
    Vi aparecer un peregrino, se acercó y sentándome me puso un ungüento y mano de santo pues se me quitó todo el dolor que tenía, le pregunté qué hacía por estos caminos, estaba haciendo el Camino de Santiago y se marchó, me quedé fijamente mirándolo iba vestido con una túnica de color marrón de fino estambre y un bastón con la concha de Santiago, lo seguí mirando hasta que desapareció. Cuando quedé a sola advertí que en el árbol donde estaba sentada había un enjambre de abejas, salí por patas.
    Estaba ya cansada, me encontré una viejecita, le pregunté me dijo que estaba a la vuelta de la montaña, le di las gracias y seguí andando, apareció a mi vista un pueblo me acerqué a una verja de alambre, había una vaca comiendo en un pesebre tenía las ubres llenas de leche, me entró ganas de beber iba sedienta del camino, me asomé a un pozo pero el agua era salobre y no pude beber. Seguí me encontré una nave con la techumbre caída, entre y olía a podredumbre me fijé en un rincón donde había unos tubos de cobre con olor a herrumbre, aquello era insalubre y con aspecto de pobre. Por fin llegué al centro del pueblo, me encontré un artesano que trabajaba el mimbre, le pregunté y me dijo que lo hacía por costumbre, le pregunté lo que buscaba me indicó que se encontraba dos casas más abajo y que era un personaje célebre, al llegar al taller me abren la puerta y encontré un viejecito que tenía una tierna mirada, nos sentamos cerca de la lumbre y comía un plato de legumbre, me dio olor a jengibre.
    El anciano me dio un beso, me dijo que mi padre antes de morir, le había encargado un joyero de plata para mí, como regalo de fin de carrera y que le había llevado tres meses de trabajo, octubre noviembre y diciembre. Cuando cogí aquel regalo en mis manos no me pude contener me puse a llorar sin consuelo, recordé a mi padre con cariño yo fui su niña de su alma, mi padre fue un hombre pobre pero libre.

  10. Tere

    Hola compañeras, espero esteis pasando un buen verano, besitooooos.

  11. Tere

    Loli, ya veo ni de vacaciones nos dejas, que buena profesora tenemos, besos.

  12. Consuelo

    En el año 1954, cuántos pobres había. Fue el año que nevó en Sevilla. El 3- 2- 54. Cuántos pobres estábamos sin padres. Se vinieron abajo muchas techumbres. Pero fuimos muy felices jugando con la nieve en las calles deslizándonos, cayéndonos. Yo cobré de lo lindo por ir por libre y eso que era un alambre. Esa noche me dio una fiebre célebre, la recordaré siempre. Me desequilibré, pasé un hambre. Cuando recobré el conocimiento estaban comiendo mi gente una liebre con arroz, pero yo no pude probarla. Me entró una pesadumbre que algunas veces me deslumbré entre risas y bromas.
    Cuando vinieron septiembre y octubre la pesadumbre volvió porque en noviembre la muchedumbre iba matando el tiempo sin trabajo. Con diciembre las ubres de las vacas son abundantes en los pesebres y así se entreabre el porvenir y mejora el estado de descalabre

  13. loli

    Aquel lúgubre día de Diciembre siempre lo recordaré en mi memoria.
    Tenía la costumbre de caminar por las mañanas temprano, de esa forma despejaba mi mente de la pesadumbre que acumulaba en la cumbre de mi alma, al tener que tratar con hombres que se creían célebres pero que derrochaban podredumbre por todos sus poros.
    Ese día al llegar a un sendero del parque observé algo extraño en el tronco de un álamo. Al acercarme salió corriendo una liebre que husmeaba algún paquete que estaba apoyado sobre un bulto alargado, quizás creyendo que era algo comestible. Mis latidos se aceleraron al comprobar que se trataba de un fiambre sin nombre. ¿Qué podía haberle ocurrido? Su porte era elegante al igual que su ropa. En su mano izquierda llevaba un sobre con timbre oficial, quizás algún documento que encubre su identificación.
    Como un enjambre de abejas bullían mis pensamientos, no sabía cómo actuar.
    Miré a mi alrededor por si veía a alguien que me estuviera observando. Sin pensarlo dos veces cogí el sobre y lo guardé en el bolsillo del anorak, salí corriendo disimulando mis nervios con una suave carrera. No encontré a nadie cercano.
    Pronto salí del parque y ralenticé mi marcha. La ciudad despertaba suavemente de la pesadilla del miedo, del frío y del desconsuelo pero mi corazón no se sentía libre con la nueva incertidumbre.

  14. Gregoria

    Entre los meses de septiembre y octubre, dando un paseo por la cumbre de la montaña, divisé un alumbre, que salía de una cabaña. A ella me acerqué, estaba rodeada por alambres. En la techumbre había un enjambre. Toque al timbre. Abrió un hombre, me invitó a pasar.
    Todo lo tenía acogedor pero pobre, tenía dos sillas de mimbre, en ellas me senté a descansar. Me ofreció una taza de té de raíz de jengibre que elaboró en un jarro de cobre. Yo que para los bocadillos llevaba fiambre se los dejé, y él en estado de agradecimiento me regaló unas legumbres. Me enseñó la cuadra y el pesebre de la cabra, que por cierto tenía las ubres con úlceras. Él al tomar su leche le dio fiebre y calambres. Me advirtió que no me acercara a un canalillo que tenía un hedor a podredumbre, a pesar de que el agua era salubre y que solo corría un urdimbre. Abrió la puerta del corral, llamó a la perrilla por su nombre, para darle de comer porque tenía hambre.
    A la hora de despedirnos me entregó un sobre y una liebre, para que yo se la entregara a un amigo de Sevilla, del cual su hijo trabaja con un coche fúnebre, y él de oficio es orfebre.
    Nos hemos hecho buenos amigos, en noviembre que es su cumpleaños lo felicité, y para diciembre le he invitado a la cena de Nochebuena con toda la familia.

  15. Sí, Gregoria nos ha dado una sorpresa y una alegría muy grande, esta compañera es digna de admiración, al menos por mi parte, creo que nos podría enseñar mucho de la actitud que debemos tener en la vida.
    Enhorabuena Grego,¡a seguir escribiendo transmitiéndonos tu visión tan positiva!

  16. Mercedes

    Ya había comenzado diciembre,se me habían pasado como de costumbre,o sea, sin darme cuenta, septiembre, octubre y noviembre. Recuerdo el primer día de clase, éramos como un enjambre, todas juntas como quien descubre algo nuevo por primera vez. Sin ninguna incertidumbre y libre por unas horas nos pusimos a escuchar los comentarios de nuestra profe,sobre el fúnebre acontecimiento del pobre hombre que al subir a la cumbre del monte que hay en Fontibre, no tuvo mejor idea que ponerse a beber agua de un manantial insalubre que contenía restos de cobre, al ratito le empezaron los calambres en el estómago y casi sin darse cuenta estaba ardiendo de fiebre, qué pesadumbre pensó al verse rodeado de una servidumbre que le aconsejó comer un buen plato de legumbres, así se le pasaría, pues lo que tenía era un hambre de calibre superior. Después se acercó a la lumbre pues de allí salía el olor del postre, una ricas galletas de jengibre, él como era de buenas costumbres dio las gracias y se marchó.

  17. soledad carrion romero

    Palabras acabadas en “BRE”
    El hombre que vislumbre bajo la techumbre, estaba muerto de hambre era un pobre insalubre, le ofrecí fiambre y rápidamente me entregó el sobre con el nombre y el timbre de costumbre, recuerdo que era un cobertizo donde los animales comían el jengibre en el pesebre, bajo la lumbre de aquella bombilla que daba calambre nada más verla por el estrecho calibre de su alambre, seguí adelante y descubrí un enjambre de abejas , al lado una liebre corría como ella sola, a lo lejos vi una vaca con sus ubres repletas , comía varios pactos que parecían estambres por su esbeltez y altura, la pobre estaba tirada con gran pesadumbre tan enferma que le dio hasta fiebre , esto ocurría allá por el mes de septiembre.
    Sentado en un sillón de mimbre vi aquel célebre orfebre , hacía trabajos fúnebres de cobre, cuando abre la puerta de su casa allá por el mes de noviembre o diciembre, era un lugar lúgubre todo lleno de herrumbre por el salobre , obré como siempre sin pesadumbre al ver aquella pobredumbre.

  18. El pasado lunes llegó a casa un HOMBRE portando un SOBRE a mi
    NOMBRE. En él había una nota en la que se me informaba que el curso
    que he solicitado de ORFEBRE está planificado para los meses de
    SEPTIEMBRE, OCTUBRE, NOVIEMBRE y DICIEMBRE.
    Para que no se me olvide y como es mi COSTUMBRE lo coloqué en el cesto de MIMBRE que tengo en la salita, que por cierto como no cierra bien
    lo he sujetado con un pequeño ALAMBRE porque se ABRE con facilidad.
    Después cuándo salí al patio ví cómo por las tuberías de COBRE sal-
    taba una LIEBRE que cayó justo en el PESEBRE rompiendo la TECHUMBRE del cobertizo. Me acerqué a ella y la POBRE tenía hasta CALAMBRE pues tropezó con un ENJAMBRE de abejas. Intenté ayudarla
    para que quedara LIBRE, pero en ese momento sonó el TIMBRE y me apresuré a abrír la puerta.
    Eran las vecinas que iban a repartir alimentos a personas que pasan HAMBRE.. Al vernos la MUCHEDUMBRE nos rodeó; algunas familias viven en un lugar tan INSALUBRE que al no tener comida ni siquiera enciende la
    LUMBRE.
    En una de las chabolas se respiraba un ambiente FÚNEBRE, era una estancia triste y LÚGUBRE, dónde un HOMBRE con FIEBRE descansaba sin tener siquiera una luz que le ALUMBRE.. Aunque la situación era de gran CALIBRE los visitamos a todos hasta llegar a la CUMBRE .
    De regreso compré un libro de recetas de un CÉLEBRE escritor, que DESCUBRE como ciertos cocineros de RENOMBRE preparan platos exóticos sin que nada les ASOMBRE. A veces prueban los guisos con INCERTIDUMBRE,pero al final no hay nada que los DESLUMBRE .
    Cuentan como un GENTILHOMBRE de la SERVIDUMBRE se atragantó
    con una LEGUMBRE y con gran PESADUMBRE ingirió una infusión de tomillo y GENGÍBRE que fué su salvación.
    Tal vez esto te ASOMBRE porque otro quizás OBRE de otra forma y él pasado el susto se comió todo el FIAMBRE y si nadie lo DESCUBRE
    ABRE el frigorífico y acaba con todo lo que sobre.

    .Mª Carmen García Artero

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